domingo, 30 de marzo de 2014

Historia del sistema educativo finlandés.

El sistema educativo de Finlandia no siempre ha sido como ahora, ni siempre ha dado tan buenos resultados como los que tiene actualmente. Podríamos considerar la década de los 60-70 como punto de inflexión del sistema educativo finlandés, ya que fue a partir de esa época que los finlandeses se propusieron conseguir un sistema educativo basado en la igualdad de oportunidades y la excelencia, lo que sería el tándem perfecto. 

Hasta 1960

Entre 1856 y 1866 las escuelas obligatorias populares comenzaron a desarrollarse junto a las escuelas secundarias privadas, estableciendo la ruptura del monopolio de la iglesia. La creación de estas escuelas populares permitió el acceso a la educación a aquellos que hasta el momento no se la podían permitir o a aquellos que tenían como lengua materna el finlandés (hasta el momento la escuela estaba especialmente ideada y destinada a la población de habla sueca).
Después de la II Guerra Mundial, Finlandia encontró la escolarización del alumnado un poco inconexa debido a las diferencias de clase y de lenguaje. En el momento de la independencia en 1917, la educación fue vista como una herramienta para mantener la identidad nacional, la alfabetización y la libertad política.

1960

En la década de 1960, el sistema educativo de Finlandia era muy diferente del que tiene hoy, Finlandia tuvo un sistema típico alemán de educación básica. En aquel momento la educación era mucho más desigual y no todos los estudiantes tenían acceso igualitario a la educación de calidad. Podríamos establecer que hasta comienzos de los años 1958, Finlandia tenía un sistema elitista. La reforma educativa en aquel momento se concentró en el cambio de un sistema de dos vías a una escolaridad común integral. En el sistema de doble vía los estudiantes al final del grado cuatro en la escuela primaria (once años) eran elegidos para: a) continuar hacia una corriente académica que constaba de 8 grados que los conducía a la Universidad o, b) continuar hacia una corriente cívica de 3-5 grados que los conducía al empleo o a escuelas vocacionales. Por lo tanto, los jóvenes más brillantes iban por un camino prometedor mientras que los que no lo eran se quedaban atrás.
Originalmente, el sistema educativo de Finlandia estaba bajo un control centralizado. Sin embargo, en los años sesenta se produjo una reestructuración y el Ministerio de Educación estableció una nueva administración educativa local. El Ministerio finlandés de los años sesenta encontró especialmente útiles los modelos educativos de Suecia y Alemania. El objetivo del nuevo sistema era convertir a Finlandia en un país económicamente competitivo produciendo una población mejor educada, mientras que al mismo tiempo se pretendía mejorar la igualdad de oportunidades educativas.
Las reformas empezaron en 1968 a favor de un sistema único nacional. Aún y así las cosas no salían bien y los propios finlandeses no estaban contentos con el cambio.

1970

Los años setenta trajeron importantes reformas en el sistema educativo finlandés. Además esta década se convirtió en un punto de transición para muchos aspectos de la vida finlandesa. Muchos consideraron que el sistema educativo estaba sesgado hacia la clase alta de habla sueca y no hacia las necesidades del pueblo finlandés. Comités de gobierno propusieron la creación de escuelas integrales e igualitarias.
El Instituto integrado finlandés se implementó en toda Finlandia en la década de 1970. El modelo para la nueva educación básica fue introducido desde Suecia sólo con algunas adaptaciones para el marco finlandés.
A finales de los sesenta y principios de los setenta, como parte de un enfoque a nivel nacional en la mejor preparación de los estudiantes para competir en la economía del conocimiento, el Parlamento finlandés promulgó una legislación para crear un nuevo sistema de educación básica que fue construido alrededor del desarrollo de una escuela común “integral” para los grados 1 a 9 (sistema que se extendió a todos los municipios del país en 1977). Tres cosas caracterizaron la nueva norma finlandesa:
El desarrollo y la adopción de un currículo nacional obligatorio que garantizara que todos los estudiantes llevaran a cabo los mismos estándares. Con el fin de asegurar que a todos los estudiantes en la nación se les enseñara el mismo contenido, el gobierno finlandés, en colaboración con los maestros, desarrolló un currículo nacional que fue la piedra angular del sistema integral escolar y que fue durante muchos años obligatorio para todas las escuelas en el sistema. Había muchos municipios que no estaban dispuestos a reformar su sistema, por eso era tan importante tener un mandato legal. Esta fue una gran reforma, pero a su vez muy complicada para unos profesores que estaban acostumbrados al antiguo sistema. Un sistema de enseñanza destinada a unos niños seleccionados. El profesorado no estaba preparado para un sistema escolar en el que niños y niñas de diferentes características, necesidades y rendimientos estuvieran en la misma clase. En el currículo integral de 1970, se destacaron las ideas del pluralismo, pragmatismo y la equidad. En las primeras etapas de la escuela integral se evaluó la aplicación de la equidad como igualdad de acceso a la educación.
Fuertes cambios en los requisitos de preparación y certificación del maestro. Una parte crítica de las reformas del Instituto integrado de Finlandia era el esfuerzo nacional para mejorar la calidad del profesorado. Las autoridades comprenden la importancia de la calidad docente para conducir el logro estudiantil e intervinieron fuertemente en ello. En los primeros años, la inversión fue dirigida al desarrollo profesional de maestros existentes en el aula, pero Finlandia sabiamente tomó la visión a largo plazo y pasó a mejorar su cartera de talento. Para empezar, hicieron que conseguir un trabajo en la enseñanza fuera más difícil, ya que el gobierno ahora exigía que todos los maestros tuvieran un título de maestría como condición de empleo. Pero tal vez aún más importante, la formación docente en Finlandia se endureció a la vez que se mejoró. Los maestros con especialización necesitaban que esta fuera en al menos dos áreas. Además esta educación específica debía ser concedida por el Departamento de contenidos de la Universidad. Se consideraba que el maestro debía tener una sólida base de pedagogía, considerada imprescindible para la correcta formación de un futuro docente, por lo que la carrera para ser maestro tenía un fuerte contenido pedagógico.
Una inspección del estado central que evaluara el nivel escolar de enseñanza y aprendizaje.
Estas reformas crearon muchos enfrentamientos y una fuerte resistencia. Los opositores a las reformas argumentaban que era imposible educar a toda la población.

1980

En los años 80 Finlandia dejó de dirigir a sus alumnos a carreras más matemáticas o más humanísticas dependiendo de sus habilidades. Ya que se consideró que la gente en Finlandia no podía estar dividida por cuán inteligente es.
En esta misma década, el sistema de educación emprendió un modelo de economía de mercado y experimentó la descentralización. Esta descentralización del sistema educativo aumentó la autonomía de las escuelas y por lo tanto, la rendición de cuentas para las escuelas y los maestros. Las escuelas tenían la responsabilidad de producir los resultados del aprendizaje, mientras que el gobierno tenía la responsabilidad de proveer a las escuelas con el fin de cumplir con los objetivos, por lo que se fue creando un ciclo de confianza en la gestión de la educación finlandesa.

1990 en adelante

Pero a mediados de 1990 y en respuesta a una crisis económica, el gobierno tuvo que aflojar muchas de sus normas establecidas. En particular, el currículo nacional fue cuesta abajo, convirtiéndose en una guía más que en un guión y, la inspección fue eliminada, dando así mucha más autonomía a las escuelas. Las reformas de preparación y certificación del maestro, sin embargo, se mantuvieron fuertes y sólidas como en un principio.
Estos cambios representaron una evolución. Los educadores finlandeses ahora disfrutaban de amplia autonomía sobre currículo e instrucción y las escuelas eran en gran medida de autogobierno. Pero esto sucedió sólo después de décadas de reformas encaminadas a elevar los niveles para estudiantes y profesores y asegurar que estos tenían capacidad para prosperar bajo un sistema más descentralizado. Cuando la educación finlandesa empezó a mostrar un  número mayor de dificultades, sobre todo las escuelas y profesores con formación más débil, las reformas mostraron un control más estricto con énfasis en normas y resultados. Pero una vez el profesorado estuvo mejor preparado y capacitado para enseñar el contenido articulado por el plan de estudios, y una vez que se había mejorado el aprendizaje de los estudiantes, el estado aflojó el control y volvió a un sistema educativo plenamente descentralizado.
Podríamos decir que el éxito de Finlandia se construyó sobre una serie de decisiones difíciles, implementadas con rigor. Y estas elecciones estaban ancladas en un único conjunto de propuestas de valor que favorecían el bienestar general del grupo en lugar de maximizar el éxito de unos pocos.



En la década de los 70 los finlandeses decidieron crear e implementar políticas para mejorar su sistema educativo y durante todo este tiempo han avanzado ininterrumpidamente hasta llegar a la primera posición a nivel mundial. Muchos países no logran esta continuidad en política ni ejecución de proyectos, en algunos casos cambiando de actitud con cada gobierno nuevo. El sistema finlandés nos enseña la importancia de enfocarse en lo básico para lograr mejoras reales y duraderas. Para ellos el docente es clave en el proceso y por ende se empeñaron en invertir en su reclutamiento y educación. En la gran mayoría de países del mundo, esto es también lo que los políticos y ministros dicen. En Finlandia no solo lo dijeron sino que también actuaron de forma determinada para lograrlo.
Sus programas de maestría en educación duran cinco años, son presenciales, rigurosos y con un énfasis importante en investigación. El currículo nacional se limita a estipular lineamientos y metas nacionales y los docentes tienen libertad en el aula y sobre sus programas y libros. No existe un complejo sistema burocrático de monitoreo, reportes e inspecciones: el nivel de libertad es efectivo dado el fuerte sistema de reclutamiento y educación. Al tener muchas posibilidades para ser creativos, la profesión es una de las más emocionantes. 

Sara López García, 30 de Marzo de 2014.

3 comentarios:

  1. Hola buenos días, estoy realizando un trabajo de investigación sobre la historia educativa de Finlandia, y lo que has publicado me viene muy bien, pero me gustaría saber la fuente de donde ha sido sacada. ¿Sería posible?

    Un Saludo, y gracias por su ayuda.

    Patricia

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  2. Saludos Sara, la informacion me parece muy util, crees que podrias decirme cuales son las refcerencias? te lo agradeceria mucho

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